Cuando la luna llora: leyenda, realidad y amor.

por | Ene 26, 2021 | JUVENIL, Reseña | 2 Comentarios

 

Cuando la luna llora de Chiki Fabregat, editada por Edebé, es una novela juvenil que mezcla tres ingredientes irresistibles: leyenda, realidad y amor. Amor de muchos tipos: amor entre la familia, amor adolescente, amor de dos padres pegajosos, amor por los animales, amor por un pueblo, amor por los amigos. Amor, mucho amor.

La novela nos cuenta la historia de Cora, una adolescente que vive en el centro de Madrid. Allí tiene todo su mundo: sus amigos, su novio, sus paseos por el Rastro…Sin embargo, su abuela, su querida abuela, muere y eso conlleva una serie de misterios, cambios y decisiones. Unas horas antes de morir, le da a Cora su regalo de cumpleaños, que siempre tiene que abrir una noche sin luna porque, según la abuela, «Todo lo que importa tarda en llegar al menos una luna nueva». El regalo es un libro que cuenta la leyenda de Selene y Endimión; la historia de cómo la luna se enamoró de un mortal y dio a luz cincuenta hijas y, en cada parto, lloraba lágrimas que se convertían en estrellas.

Como digo, la muerte de la abuela conduce a varios cambios. El padre de Cora se ha quedado en el paro y a él y a su madre les parece un buen momento para iniciar una nueva vida. Deciden vender su casa en Madrid y trasladarse a Covanegra, el pueblo en el que pasó su infancia la abuela. Un pueblo abandonado en León. Sí, abandonado. Un pueblo que un puñado de personas quiere revivir y restaurar. Entre ellos, los padres de Cora.

A Cora, lógicamente, todo esto le parece una broma pesada: dejar Madrid, su novio, su mejor amiga…y cambiarlo todo por un pueblo perdido, medio en ruinas y que no fue muy amable con su abuela, a la que llamaban bruja. No tiene muchas opciones más que resignarse y, si acaso, esperar que sus padres cambien de opinión.

La primera  vez que llegan al pueblo, antes de decidir mudarse, es cuando van a echar las cenizas de la abuela y el primer contacto con ese lugar es bastante siniestro, pues al poco de haber vaciado la urna de las cenizas en el río, aparece un muerto flotando.

Esto nos sitúa ya bastante en la historia: hay muertos y hay misterios. A partir de aquí todo eso crece. La gente de Covanegra, aunque amable, tiene sus peculiaridades y todos parecen un poco extraños o misteriosos. Quizá poseedores de algún secreto. Hay una mujer que parece que está loca y habla a Cora como si la conociera, una casa grande llena de secretos, una iglesia, una farmacia, muchas leyendas, un chico que aparece y desaparece y Raúl.

Raúl es otro adolescente que se ha visto obligado a vivir en Covanegra, aunque por razones distintas. Será un apoyo importante para Cora, aunque también tiene sus secretos. Juntos descubrirán unos cuantos, algunos reales, otros que parecen un sueño o quizá una pesadilla.

Realidad, sueños y fantasía se mezclan en esta novela juvenil que partiendo de un mito clásico teje toda una historia que tiene que ver con la luna y los deseos. Una historia que se asoma también al género negro, pues como decía al principio, hay muertos, hay misterio y hay personajes con dobleces por descifrar.

«Me senté junto a él, tan cerca que notaba su piel helada a través de mi ropa. Entre las pestañas le bailaban diminutas gotas de agua y no parecía notar el frío. En cambio, yo temblaba tanto que me puse en pie y me dirigí hacia casa. Cuando a los pocos pasos me giré, me encontré con una plaza desierta y el banco vacío sobre el que aún se notaba la mancha húmeda más oscura».

Es un libro tan entretenido que se lee en un suspiro (yo ya lo he leído dos veces). Y eso es por la narrativa maravillosa de Chiki Fabregat, que te envuelve, que te lleva de la mano y que no te suelta hasta el punto y final. Mezcla las dos historias (leyenda y realidad) y las dos voces (más lírica y más cercana) tan bien, que solo quieres seguir leyendo.

Es una novela que, aunque juvenil, como adulto también puedes disfrutar.

Cuando leo a Chiki me pasa como con Mónica Rodríguez o César Mallorquí, es lo más parecido a meterme una clase de escritura en vena. Porque Chiki Fabregat, además de escritora, es profesora en la Escuela de Escritores de Madrid y ¿te cuento un secreto? Yo he sido alumna suya durante dos años y si asistir a sus clases fue revelador, leer sus novelas es ver, plasmado en papel, absolutamente todo lo que ella te quiere transmitir en la escuela: los diálogos, la estructura, las voces narrativas, los personajes, los tiempos…Y todo esto sin darte cuenta, gracias a su sencillez a la hora de escribir, a su capacidad de transmitir emociones, a su prosa bonita. Si quieres saber más sobre ella y sus libros puedes darte un paseo por su web.

 

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Y con esto y una luna a leer bajo la espuma.

 

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2 Comentarios

  1. Ay, mil gracias por leer(me) con tanto cariño. ¡Dos veces, además! Y me pones en la lista con César o Mónica y yo ya no sé qué decir, jo.

    • Y yo no sé si queda claro lo importante que es leerte y lo que has influido en mí. Como en tanta gente, Chiki. Así, sin presión ¿Eh? Jaja. Muaaaaaa

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