Escarlatina, la cocinera cadáver: un menú de muerte.

por | Oct 26, 2021 | INFANTIL, Reseña | 0 Comentarios

Escarlatina, la cocinera cadáver.

Escarlatina, la cocinera cadáver es un libro de Ledicia Costas que nos hará viajar, junto a su protagonista, al mismísimo mundo de los muertos. O al inframundo. O al más allá. En fin, como quieras llamarlo, pero de la visita no te libras.

Román, la cocina y la muerte

Román es un niño de diez años al que le encanta cocinar. Su sueño es ser chef y por ello se pasa el día empantanando la cocina para deleite de su estómago y desgracia de su familia.

Su cumpleaños es el Día de los Difuntos y espera con ansias el regalo que les ha pedido a sus padres: un curso de cocina.

Ese día, los padres de Román van al cementerio a visitar la tumba de su abuelo. Román tenía una relación muy especial con él y hasta el momento, era su única experiencia relacionada con la muerte.

Ese día, Román se queda solo en casa esperando que llegue su regalo. Y llega, pero en forma de ataúd.

Escarlatina, la cocinera cadáver

Cuando Román consigue abrir el ataúd, lo que encuentra dentro es bastante pintoresco. Una serie de trozos en forma de brazos, piernas, ojos… y un manual de instrucciones. Ese puzle es Escarlatina, la cocinera que le enseñará a cocinar durante tres horas. Pero debe montarla y ponerla en funcionamiento a las doce de la noche de ese mismo día.

Román, emocionado y asustado a partes iguales, resucitará Escarlatina como dicen las instrucciones y conocerá a la cocinera que le cambiará la vida.

Recetas asquerosas y una misión de muerte

Lo que sucede es que, aunque la misión de Escarlatina es dar unas clases de cocina a Román, ella y su araña Lady Horreour tienen otros planes para los que necesitan la colaboración del niño. Y no solo eso, para ayudarlas, Román (junto a su gato Dodoto) tendrá que viajar al Inframundo y mezclarse con todos los muertos que viven (por decirlo de alguna manera) allí.

«Desde sus ojos enormes, abiertos y encendidos como dos planetas, Escarlatina me observa con aire de cierta preocupación. ¡Acababa de volver a la vida! No había sido Dodoto quien me había dado los golpecitos al sentirme llorar, sino ella, la cocinera cadáver que ya no era un cadáver. Por lo menos, durante tres horas estaría viva, ¡y eso era mucho más que genial! Vale, tengo que reconocer que seguía teniendo una pinta terrible. Entre la cicatriz de la mejilla, los labios violetas y su piel morada parecía una muñeca tétrica. Pero hablaba, y ese era muy buen síntoma.

—Hola, Escarlatina— le dije algo más tranquilo, tendiéndole la mano igual que hacen los mayores cuando ven a alguien por primera vez.

Ella estiró su manita huesuda de piel grisácea. Estaba friísima, como un yogur natural de la nevera de los que tomo para merendar, y daba la impresión de que, si apretaba con demasiada fuerza, se desharía quedando reducida a polvo.

—Encantada de conocerlo, Román —me contestó la niña difunta agarrando la falda de su vestido y haciendo una anticuada reverencia—. Es un verdadero placer. Estoy a su entera disposición. Juntos cocinaremos las recetas más sabrosas del Más Acá. Y si usted quiere, también del Más Allá».

Muertos, amigos y un cacique

A partir de aquí Román vivirá la experiencia más alucinante de su corta vida. Una aventura en la que se juega precisamente eso, su vida. Cocinará cosas repugnantes, conocerá las costumbres de los muertos y se enfrentará a un malvado cacique.

Escarlatina, la cocinera cadáver es un libro para disfrutar de principio a fin. Con su ambientación gótica y macabra; sus personajes que se caen a cachos, sus comidas vomitivas y un libro de recetas (para humanos no muertos) de chuparse los dedos. Risas, muertos y aventura ¿Qué más se puede pedir?

Ledicia Costas

Es una autora gallega que estudió derecho pero que pronto abandonó su labor de abogada por la literatura. Ha recibido numerosos premios literarios por sus libros, de hecho, Escarlatina, la cocinera cadáver fue reconocida con el Premio Merlín de literatura infantil y también con el Premio Nacional de literatura infantil y juvenil que concede el ministerio de cultura (Aquí te dejo las reseñas de Un hilo me liga a vos de Beatriz Giménez de Ory y de El efecto Frankenstein de Elia Barceló que han sido las dos últimas novelas ganadoras de este premio).

Según cuenta la autora en su web, desde niña le ha gustado visitar cementerios y siempre que viaja se hace fotos en ellos.

¿Conocías a Ledicia Costas? ¿Qué libros has leído de ella?

 

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Abrazos de muerte.

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