La voz del árbol: muchos libros, una cabaña y los mejores recuerdos.

por | Abr 13, 2021 | INFANTIL, Reseña | 0 Comentarios

La voz del árbol, de Vicente Muñoz Puelles, es una preciosa novela repleta de libros, una cabaña y los recuerdos más bonitos.

Esta novela, ganadora del XI Premio Anaya de Literatura infantil y juvenil, es una historia mágica. Y no es mágica porque haya hechizos no; no es una novela fantástica. Es mágica porque recorres sus páginas con avidez, creciendo junto a los protagonistas, empapándote de su infancia, de sus vivencias, de sus miedos y de lo que serán sus más bonitos recuerdos.

Una familia única y corriente.

La historia nos la cuenta Virginia, la mayor de cuatro hermanos y la única chica. A Virginia, de pequeña, le gustaba mucho pasear con su padre y su perra Laika. Su padre es escritor y le encanta imaginar historias, tergiversar la realidad, inventarse explicaciones y exprimir la vida. Pero lo que más ama en el mundo son sus libros. Tanto es así, que duerme con ellos.

Su madre es una mujer tranquila, práctica y amante de los animales. En su casa siempre hay algún visitante campestre y no dudan en acogerlo e intentar darle la mejor vida posible (lo que sobreviva, claro).

Y los hermanos de Virginia, además de chicos, son bastante opuestos a ella en intereses. A Virginia le encanta leer y ha heredado esa pasión por la lectura y por las historias de su padre, pero sus hermanos no. Esto, por cierto, desespera al hombre que no comprende cómo en una casa repleta de libros, con un padre escritor, no ha sido capaz de inculcarles ni el más mínimos atisbo de curiosidad por todas esas historias.

Sin embargo, un día paseando por el bosque, Virginia y su madre encontrarán una cabaña en un árbol que lo cambiará todo. Cambiará su verano, su relación de hermanos, su niñez, su adolescencia y su vida adulta.

No puedo contarte más porque es una novela corta y es tan deliciosa que no me gustaría quitarte la posibilidad de ir evolucionando con los niños de la historia.

«…También decía que la vida de una sola persona era tan corta que apenas nos daba tiempo para aprender algo por nuestra cuenta, y que por eso teníamos que recurrir a los libros, para aprender en ellos lo que otros habían vivido o imaginado.

Ahora me doy cuenta de que se dirigía a mí como una persona mayor y no como a una niña, porque quería estimular mi curiosidad y abrir mis ojos al mundo, pero entonces me inquietaba porque no siempre le comprendía, y me sentía torpe».

Emocionarse con los personajes.

La voz del árbol es una novela que emana pasión por la lectura. Son bastantes los títulos que aparecen en sus páginas, quizás, algunos de ellos, de gran importancia para el autor en su niñez y adolescencia. Pero también desprende un gran amor por la vida, por la naturaleza, por las cosas sencillas, por la felicidad en lo más simple, en la vida tranquila, en la presencia.

Me he sentido como esos niños con el viento revolviéndoles el pelo; como ese padre insomne levantándose a escribir de madrugada, como esa madre buena y maravillosa acogiendo sin remedio a todo ser vivo que por allí aparecía y criando a sus hijos desde el más absoluto amor, respeto y sin miedos. También he subido a esa cabaña tan importante en sus vidas y me he asustado con los ruidos de la noche. Tanto me he sentido allí que casi he convertido esas vivencias en mías y, al terminar el libro, me sorprendí con la lágrima colgando.

Vicente Muñoz Puelles.

Vicente Muñoz Puelles es un escritor valenciano de esos que lees su bibliografía y te mareas casi al poco de empezar. Su trayectoria literaria es larga y su producción enorme. Ha publicado novelas para adultos, para niños y para adolescentes. También ensayos, cuentos y libros de relatos y ha adaptado las biografías de grandes personajes de la historia. Por supuesto, ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera como escritor, el Anaya, de hecho, en dos ocasiones. Te dejo aquí su página web por si quieres saber más de él y te apetece apuntarte algunos de sus numerosos libros.

Por cierto, no me quiero despedir, sin destacar las ilustraciones, preciosas, de Adolfo Serra.

Espero que la reseña te anime a leer este maravilloso y emocionante libro. Si es así, te animo a dejar un comentario y, como siempre, te animo a suscribirte para recibir un aviso cada vez que haya una nueva reseña y un boletín con contenido extra una vez al mes.

Dicho esto, me despido hasta la semana que viene ¡abrazos primaverales!

 

Y con esto y una tomatera a leer dentro y fuera.

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