Ninfa Rota: amores que destrozan.

por | Ene 5, 2021 | JUVENIL, Reseña, Sin categoría | 0 Comentarios

El amor a veces puede romperte. Sobre todo, si eres una adolescente que lo vive por primera vez y, además, tienes la mala suerte de toparte con un amor que no es amor; con un amor que es oscuridad, control, destrucción. Y entonces te rompes sin saber recomponerte, creyendo que todo lo que te pasa es por amor.

Quizá este sería un resumen breve de Ninfa Rota, de Alfredo Gómez Cerdá, novela que se hizo en el año 2019 con el Premio Anaya de literatura juvenil.

El libro nos cuenta la historia de Marina, una adolescente que desde hace unos meses sale con Eugenio, un chico de su edad. Desbordada por los sentimientos, la inexperiencia y la novedad, la protagonista nos relata su amor hacia este chico como si fuera una especie de diario, un lugar de desahogo para ella, un sitio en el que intenta poner orden a sus sentimientos; quizá una novela. La pregunta es ¿Lo conseguirá?

Locamente enamorada.

Marina afirma estar «locamente enamorada» de Eugenio. Según avanza la novela podemos comprobar que así es, que este amor tiene mucho de loco y poco de amor. Eugenio es un chico arisco, complicado, dominante, controlador. Un chico que quiere separar a Marina de sus amigos y de cualquier cosa que no sea él. Un chico que exige muestras de amor a cada segundo pero que no expresa ninguna; un chico que pasa de la dulzura al desprecio en un instante. Un chico que castiga, toma, deja, habla y enmudece sin explicación alguna. Y esa apisonadora pasa por encima de Marina hasta tal punto que apenas ella puede encontrarse. Ni siquiera con las advertencias de su mejor amiga, Nerea; ni siquiera con la educación que ha recibido de sus padres; ni siquiera con la constante confusión que le genera la actitud de Eugenio. Ni siquiera cuando se ve haciendo cosas que no quiere solo para que él no se enfade.

Ninfa Rota, como te digo, está escrita como si fuera un diario, lo que te hace meterte en el caos de la mente de Marina, lo que te hace tener ganas de gritarle y decirle que espabile. Estar en su mente te desespera, te da tristeza, te hace tener esperanza de que va a despertar de ese hechizo.

Sueños, mitología y realidad.

Es un libro muy interesante, por la forma en la que está escrito, por cómo te introduce en la cabeza de esa adolescente atormentada por un amor tóxico del que no quiere o no sabe darse cuenta. Por cómo relata todo lo que Eugenio le hace pasar desde el filtro de su loco amor. Todo esto, entrelazado con los sueños tormentosos que tiene Marina con una ninfa y un fauno, fruto de las historias mitológicas que le contaba su madre de niña. Y es que en la narración de esta adolescente puedes ver cómo su sufrimiento es patente y aún así ella intenta justificarlo. O darle una lógica. O entenderlo. Porque es la primera vez que se enamora, que tiene una relación y todo es nuevo para ella. Y esa novedad le hace plantearse que a lo mejor así son las cosas cuando tiene una pareja.

«Lo recuerdo como un sueño, pero sé que no lo fue.

Reconozco que me gustaba su manera de actuar, su demostración de fuerza, de poder…Yo estaba muy nerviosa y hacía todo lo posible por revestir aquel momento del romanticismo con el que siempre había soñado. Me gustó hasta que me sentí prisionera entre sus robustos brazos, entre sus patas peludas rematadas por pezuñas. Deseaba abandonarme, dejarme caer en medio de una nebulosa que ya empezaba a envolverme por todas partes, pero la fuerza que ejercía sobre mí me lo impedía.»

Ninfa Rota es una historia de una adolescente, pero no de adolescencia. O no solo de adolescencia. Porque esta situación que vive Marina puede vivirla cualquiera a cualquier edad. Porque la violencia de género tiene diferentes caras y se puede sufrir a cualquier edad. Y a cualquier edad, incluso cuando tienes toda la vida por delante, es difícil reconocerla (a uno mismo y desde fuera) y salir de ella.

Alfredo Gómez Cerdá es un escritor reconocido y premiado (más de veinticinco galardones literarios acumula). Aunque la literatura fue siempre su pasión, no fue hasta los treinta años cuando se metió de lleno en la escritura. Ese año tuvo como resultado dos novelas infantiles que fueron publicadas y con una de ellas, Las palabras mágicas, ganó el segundo premio en el certamen de El Barco de Vapor. Desde entonces no ha dejado de escribir y, según sus propias palabras, piensa seguir haciéndolo hasta los ciento treinta siete años, porque luego tiene pensado hacer otras cosas.

 

Puedes dejarme un comentario si has leído el libro o si quieres preguntarme algo sobre esta lectura. Te recuerdo que también puedes suscribirte al blog y recibir un boletín mensual con más contenido acerca de los autores y libros reseñados.

 

Y con esto y un roscón a leer sin ton ni son.

 

¿Te apetece suscribirte?

0 comentarios

Enviar un comentario