La rama seca del cerezo: culpa, vergüenza, miedo

por | Sep 28, 2022 | INFANTIL, JUVENIL, Reseña | 0 Comentarios

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La rama seca del cerezo es una novela juvenil de Rafael Salmerón que, además de ser galardonada con el Premio Anaya de literatura Juvenil, acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Una historia de personas que sufren y temen, y que se anclan a la vida como pueden.

Hiroshima

La narración comienza poco antes de que la bomba nuclear fuera lanzada sobre Hiroshima. Allí, en Hiroshima, dos amigos hablan del futuro y de sueños, hasta que encuentran una pistola que representa todos sus anhelos y que les hace tener una pelea tan intensa como absurda. Y así les pilla la bomba, enfadados, distanciados. Uno de los amigos sobrevive y el otro muere. El superviviente, Ichiro, desde entonces adopta el nombre de su amigo, Masuji Utada, y se dedica a cuidar el huerto en el que quedó grabada su estampa al impactar la bomba.

El cerezo y su rama seca

Muchos años después, también en Hiroshima, una adolescente sufre. Sakura nació con una mano deforme y sin vida que le hace avergonzarse y sentirse una apestada. Cree que por culpa de esa mano no podrá lograr nada de lo que desea en la vida. Sus compañeros se ríen de ella, sus padres prefieren mirar para otro lado, y la joven no encuentra salida a su sufrimiento. Por eso decide irse al huerto del viejo Utada a cortarse la mano.

En el huerto

Pero allí, en el huerto, Sakura se encuentra con un niño pequeño, Tetsuo. Tetsuo también sufre, su padre está en Fukushima, procurando contener el desastre nuclear de la central tras la explosión de un reactor. Todo el mundo le dice que su padre es un héroe, pero él prefiere que solo sea su padre y regresar a su casa. Ese viejo huerto, en el que vive el señor Utada y em el que se encuentran estas tres almas atormentadas, será el lugar en el que sus vidas den un giro a la esperanza.

«En un gesto que se volvió costumbre hace ya mucho tiempo, camufla la mano derecha bajo el chaquetón que cubre la camisa blanca del uniforme del instituto. Sakura agacha la cabeza, y bucea sin mover los brazos en medio de aquellas aguas en las que se siente perdida y extraña. De pronto, sorprendida por las voces exageradas de una pareja de turistas, aminora el paso. Los observa con discreción, de soslayo. El hombre es enormemente alto. También es muy gordo. La mujer es pequeña. No tanto como Sakura pero sí comparada con el gigante que la acompaña. No puede evitar imaginársela aplastada por aquella enorme masa humana, que camina con pasos largos y bruscos. Bajo unas bermudas de cuadros llamativas, el gigante muestra al mundo sus rojizas y ridículas pantorrillas, mientras grita y gesticula como un niño en un parque zoológico. Y la idea de aquella extraña pareja, sumergida en la intimidad que el paso del tiempo les ha otorgado, descompensada pareja de hipopótamo y libélula, hace que Sakura se entristezca, vuelva a agachar la cabeza y reanude la marcha, acelerando los breves pasos, siempre contra corriente. Siempre ocultando la mano derecha, deforme e inerte. Porque incluso aquel hombre, aquel desagradable hipopótamo, ha sido capaz de encontrar a alguien que acepte y que quiera compartir su vida con él. Algo que a ella, y de eso está segura, nunca va a sucederle».

La rama seca del cerezo

La rama seca del cerezo es una novela delicada, cargada de metáforas, de poesía. Es una historia de personas vulnerables que no saben como asirse a la vida. De personas que necesitan esperanza y que alguien les diga que está todo bien. La rama seca del cerezo es la mano de Sakura, pero también el miedo de Tetsuo y la culpa de Utada. Miedo, vergüenza, culpa. Tres lastres que consumen la vida e impiden abrir los ojos a la belleza de esta. Al okonomiyaki con salsa de ciruelas, a los dibujos manga, a la amistad. Un anciano, una adolescente y un niño que encuentran la varita mágica en un rotulador rojo que pinta unas gafas y un bigote; una historia de aceptación y de esperanza.

Si te gusta escribir…

  • Fíjate como el autor nos ha contado tres tramas diferentes que al final han comunicado en una sola: la del anciano Utada, la de Sakuro y la de Tetsuo. El huerto será el punto de unión donde esas tres vidas harán convergencia, adquiriendo, así, un significado simbólico. El huerto no ha dejado de estar presente en todo momento y poco a poco, de forma sutil, ha ido acercando a los personajes para que se conozcan justo en ese lugar. Un huerto, un lugar donde se siembra, se riega, se cosecha. Un lugar de vida y de crecimiento. Un lugar que representa un presente, ya pasado, que los personajes deben superar.

Para saber de otras historias que hablan de personas que sufren y de encuentros que cambian la vida, te dejo aquí la reseña de Apestoso tío Muffin de Pedro Mañas. Una novela, esta vez infantil y con un tono de humor, pero que ahonda también en esos baches que nos ponemos y que nos impiden disfrutar de la vida.

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Abrazos con sabor a salsa de ciruelas

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