Todas las hadas del reino: todos los cuentos de hadas

por | Oct 24, 2022 | INFANTIL, JUVENIL, Reseña | 0 Comentarios

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Todas las hadas del reino es un libro de Laura Gallego que hace un homenaje a los cuentos de hadas; juega con los símbolos, arquetipos y estructuras que se repiten en estos cuentos maravillosos. Y el resultado no puede ser otro que precisamente ese: maravilloso

Camelia y las hadas madrinas

Camelia es un hada, pero no un hada cualquiera, es un hada madrina. Hace más de trescientos años eligió ayudar a los mortales a realizar sus deseos y ella es feliz con su vida y con su trabajo, aunque se lo toma tan en serio, que acaba agotada y apenas tiene tiempo para hacer otras cosas. A diferencia de sus compañeras, Camelia vive en una humilde casita en el bosque cubierta de musgo y repleta de libros. Le gusta la vida sencilla, la ropa sencilla y la comodidad por encima de los grandes lujos.

Héroes, príncipes, princesas, animales parlantes, brujas…

Como en todo buen cuento maravilloso, no pueden faltar algunos de sus arquetipos más conocidos: el héroe, la bruja, los príncipes y princesas, también los objetos mágicos, los números tres y siete…pero Laura, con mucho humor, juega a desmontar todos estos símbolos y a hacer una parodia con ellos. De esta forma, la varita de esta hada no es más que un objeto decorativo que no sirve para nada; los héroes no siempre han tenido que nacer con su marca de héroe, ni haber sido robados de niños; las princesas reclaman su condición de heroína, y las brujas ¡ay las brujas! Las brujas no son solo sombra, también tienen su propia sombra y una historia de desilusiones y desengaños a las espaldas.

…y hadas

Las hadas se replantean el por qué eligieron ayudar a unos humanos egoístas y desagradecidos que no les dan más que trabajo y quebraderos de cabeza. Y he aquí el viaje de nuestra heroína, que a la vez es hada, y a la vez es bruja, y a la vez es donante, y sabia, y objeto mágico. Camelia, un hada abnegada y tierna, verá como los años de subyugación a los humanos y el desengaño la arrastran a tierras oscuras y llenas de espinas. Un viaje personal que la hará tocar fondo, pero, por qué no, resurgir de sus cenizas.

«—Hummmm —dijo la reina—. Bien: si no es adoptada ni tiene marcas de nacimiento, sin duda será la tercera de tres hermanas. —El joven negó con la cabeza—. ¿No? Pues la séptima hija de un séptimo hijo.

—Eso explicaría lo del hechizo —apuntó el rey.

—No estoy hechizado —insistió el príncipe—. Y Marcela tiene una hermana mayor y dos hermanos menores.

—¿Solo dos? —se extrañó su madre—. ¿Seguro que no son siete?

—No, madre. Seguro que no son siete. Ya os he dicho…

—Sí, sí, has dicho muchas cosas, pero ella todavía no ha dicho nada. ¿Acaso no sabe hablar? ¡No será una sirena! —aventuró, alarmada.

La aludida se aclaró la garganta.

No, majestad, yo…

Pero la reina no la escuchaba. Seguía haciendo cábalas, cada vez más alterada.

—¡O una de esas horribles chicas-foca! —Miró a su hijo con aprensión—. ¿Seguro que no guardas su piel bajo tu cama?

—¡Madre! —protestó el príncipe—. Marcela es una joven normal y corriente; nos hemos enamorado y vamos a casarnos. No hay más.

Pero la reina ya volvía a conferenciar en voz baja con el rey.

—Esto es incomprensible y totalmente injustificable.

—Totalmente —coincidió el rey.

—Nos aseguramos de que la lista de invitadas al baile estuviera completa, ¿no es cierto?

—Cierto, querida. Y todas las jóvenes casaderas de sangre real acudieron a palacio aquella noche. Esta chica no estaba entre ellas.

—¿Estás seguro? Mírala bien. Imagínatela con un atuendo especialmente espectacular. Un vestido de oro…, unos zapatos de cristal…

—No, no. Ella no vino al baile, estoy convencido.

—¿Es posible que hubiese alguna muchacha de sangre real que no tuviésemos localizada? Ya sabes, un bebé cambiado al nacer, una niña perdida en el bosque…Esas cosas suceden a veces.

—Estoy de acuerdo. Pero si no tiene marca de nacimiento, ¿cómo vamos a saber…?

—Ah, no es imposible que la tenga. Recuerdo el caso de una princesa a la que creyeron ilegítima porque no tenía el lunar con la forma del blasón familiar con el que nacían todos los niños de su linaje. Luego resultó que estaba en su cuero cabelludo. Tuvieron que raparla para descubrirlo.

Los reyes miraron a Marcela con cierto aire de aves de presa. Ella se llevó involuntariamente las manos a su cabello castaño, alarmada».

Todas has hadas del reino, Laura Gallego

Todas las hadas del reino

Todas las hadas del reino es una delicia de lectura, sobre todo para aquellos a los que os gusten los cuentos maravillosos. Es a la vez un homenaje y una revisión de estos: una crítica, una parodia, una lectura, un significado, una muestra de amor a los cuentos y de la fascinación innegable que estos nos producen. Es la necesidad de la autora de darles la vuelta y revolverlos y crear una nueva historia con princesas encerradas en torres, casitas de chocolate, cenicientas, lobos feroces, caperucitas, etc. Todo hilado de forma magistral y explotando, al máximo, los símbolos de los cuentos de hadas.

Si te gusta escribir…

Este libro es un filón para fijarse en muchas cosas, por ejemplo, en la evolución del personaje de Camelia. Fíjate en sus conflictos (internos y externos) en cómo estos explotan y en cómo se enfrenta a ellos. Un arco de personaje que se fragua desde la primera página. Además, este libro es perfecto para un ejercicio de escritura estupendo que es jugar con los cuentos populares: atrévete a darles la vuelta, ponerte en la piel del villano, cambiar el final o preguntarte qué pasó después. Seguro que salen cosas sorprendentes.           

Hay muchos libros que apuestan por hacer una revisión de los cuentos populares. Aquí tienes la reseña de una muy gamberra de Roald Dahl: Cuentos en verso para niños perversos y la reseña de la revisión que hizo Carmen Martín Gaite de Caperucita Roja en su Caperucita en Manhattan

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