Tres historias extravagantes: vivaces, variopintas y veloces

por | Ene 24, 2023 | INFANTIL, Reseña | 0 Comentarios

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Esta semana tres traigo al blog un libro de Margaret Atwood, sí, esa Atwood. Un libro infantil con tres historias de lo más crudas y extravagantes. Y es que tratándose de esta autora, no podía ser de otra manera.

Vera la Vagabunda

La pobre Vera pierde a sus padres en un vendaval, así que no le queda más remedio que buscarse la vida ella solita. Un día lee un cartel en el que pone que se busca a Birujo el Brujo, causante de vendavales y ventoleras. Ese mismo día, conoce a una marmota, solitaria como ella, a la que decide llamar Valentín. Juntas conocen a la viuda Verruga, dueña de una lavandería vintage. Al ver a estos dos seres vagabundos y desamparados, la viuda se los lleva a su lavandería. Allí viven otros niños a los que tiene secuestrados y a los que obliga a trabajar lavando y lavando. Pronto descubrirán Vera y su amigos quién es en realidad esta Viuda Verruga.

«Vera era un niña vivaz de cabellos volubles y verdes ojos. Al venir a la vida, a sus valientes y bondadosos padres se los llevó volando un violento vendaval.

Voluntariosa, Vera viajó aquí y viajó allá. Llevaba un viejo vestido muy voluminoso y cavilaba sobre si volvería a verlos.

«Volved, volved, volando en avión o navegando en velero», se desvivía»

Bob el vergonzoso y la desdichada Dorinda

A Bob lo abandonaron de bebé frente a una boutique de belleza. Bueno, en realidad no lo abandonaron, es que su madre, algo despistada y embobada, se olvidó de él. Así que Bob se fue a un descampado donde se hizo amigo de un bóxer, un beagle y un borzoi, que lo adoptaron encantados. Es por esto, que con el tiempo, Bob se creía un perro y no un niño. Cerca del descampado vivía Dorinda, de tragedia similar: sus padres habían desaparecido y vivía con unos familiares que pasaban de ella y le hacían limpiar, barrer y fregar. Dorinda era pues, muy desdichada. Un día Dorinda y Bob se encuentran. La niña, al ver que Bob se comunica como un perro y no como un niño, decide educarle y enseñarle a hablar y escribir. Pero Bob también es muy vergonzoso. Al final, uniendo sus fuerzas, conseguirán dar un giro inesperado a sus vidas.

«El bóxer, el beagle y el borzoi rebuscaron víveres y viandas en la basura. Llevaron al bebé biberones, botellas, baberos, botitas y ropa de abrigo. Y así vivieron, y Bob fue evolucionando, mientras seguían sirviéndole bananas, uvas, garbanzos de bote y verduras y brócoli (con el brócoli a Bob le venían ganas de vomitar)

Bob y los perros abandonados se volvieron buenos amigos. En las plantas bajas de las viviendas buscaron balones, bolas de bádminton, pantalones vaqueros y libros, y también bollos, bananas verdes y berenjenas. Bombardeado por tan abundantes botines, Bob creció sin barreras»

Ramsay el rebelde y los rabanitos rugientes

Ransey el rebelde residía con su repugnante familia a la que le encanta remojarse en ron y escuchar regga y rock and roll. Siempre están de trifulcas por las constantes quejas de Ramsey. Trifulcas en las que vuelan objetos, comida y todo lo que se encuentren por delante. Un día Ramsey y su rata Ralph atraviesan una rampa que les lleva a un maravilloso jardín repleto de frambuesas y rabanitos. Sin embargo, estos rabanitos tienen dueña y rugen ante el atrevimiento de Ramsey de llevarse uno a la boca. La dueña de estos rabanitos es Rillah, una niña repudiada por su familia. Rillah se aburre, Ramsey detesta a los suyos. Juntos, formarán un nuevo hogar.

«Resentidos, los tres repugnantes familiares corrieron tras Ramsay y le lanzaron reglas, herramientas, relojes, despertadores y radios, que le rebotaron ruidosamente en el trasero. Pero Ramsay corría muy rápido, y corrió hasta el recibidor y saltó por la rampa hasta que sus robustos y rotundos familiares perdieron las respiración y rogaron descansar»

Tres historias extravagantes

Tres historias extravagantes es un libro con tintes surrealistas y absurdos que te llevará a la sorpresa y a la carcajada. Personajes marginados, padres negligentes, niños que buscan una familia. Una delicia de lectura, gamberra, incorrecta y repleta de aliteraciones que te enredarán la lengua y los bigotes.

Si te apetece conocer más libros gamberros, te dejo aquí la reseña de Cuentos en verso para niños perversos, de Roald Dahl y la de El Libro de los guarripios, de Arnold Lobel.

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Abrazos extravagantes

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